Todo un clásico del Nihilismo moderno:
La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco nos hemos dado cuenta y estamos, muy, muy cabreados.
Únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar.
Si el tiempo vivido es largo, el índice de supervivencia para todos se reduce a cero.
Lo que posees acabará poseyéndote.
Tienes que saber, no temer, saber que algún día vas a morir, y hasta que no entiendas eso, eres inútil.




